Mary Ann Bevan: La mujer que aguantó ser la más fea del mundo por sus hijos

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En la Inglaterra de principios del siglo XX, una madre de cuatro hijos llamada Mary Ann Bevan desarrolló acromegalia y adoptó el título de “la mujer más fea del mundo” como una forma de proveer para sus hijos.

Esta es su trágica historia, un recordatorio de lo cruel que puede ser el mundo. Mary Ann Bevan no siempre fue el epítome de la fealdad. Ella siempre fue una mujer muy bonita antes de que comenzara a sufrir de acromegalia.

Luego de que fue diagnosticada, sus manos y pies se hincharon y su cara cambio por completo. El rostro agradable de Mary Ann Bevan se volvió grotesco. Su frente y mandíbula inferior sobresalían y su nariz se ensanchaba.

¿QUIÉN ES MARY ANN BEVAN?
Los días más hermosos de Bevan comenzaron en el East London, donde nació como Mary Ann Webster en 1874. Se convirtió en enfermera y para 1903 se había casado con un granjero de Kent, Thomas Bevan. La feliz pareja tuvo cuatro hijos sanos.

Todo iba bien para los Bevan hasta que Thomas murió inesperadamente en 1914. Se ha informado que la acromegalia comenzó a aparecer después la muerte de su esposo, aunque otras fuentes afirman ya la tenía desde mucho antes.

En la actualidad, la acromegalia es una de las enfermedades más extrañas que existen, pero ya se ha desarrollado un tratamiento. Pero en aquella época aún no existía. Por eso, Mary Ann Bevan no tenía más remedio que ver cómo su belleza la dejaba día a día.

MARY ANN BEVAN TUVO QUE USAR SU FEALDAD PARA MANTENER A SU FAMILIA
Bevan decidió capitalizar su apariencia empeorada para ayudar a mantener a su numerosa familia. Participó en un concurso local de “La Mujer Más Fea” y superó a 250 competidoras poco agraciadas.

El anuncio original, colocado por un agente británico para el circo Barnum and Bailey, decía: “Se busca: mujer más fea. Nada repulsivo, mutilado o desfigurado. Buen salario garantizado y compromiso prolongado para los solicitantes exitosos. Enviar fotografía reciente”. Con tan desafortunado título, Bevan encontró trabajo en el espectáculo.

El empleo parecía seguro, ya que los médicos prometieron que seguiría volviéndose más fea. En 1920, fue contratada por Sam Gumpertz para aparecer en el espectáculo de Coney Island llamado Dreamland, una especie de freak show, donde pasó la mayor parte del resto de su vida.

El público estaba invitado a mirar “los 154 libras que llevaba en su cuerpo de 5’7”, así como sus pies de talla 11 y sus manos de talla 25″. Aguantó las miradas de disgusto de los espectadores durante años, todo para alimentar y educar a sus hijos.

De vez en cuando, mostraba fotos de su hermosa familia a los visitantes y se jactaba de la posición de su hijo en la marina británica. Finalmente, Mary Ann Bevan logró su objetivo de proveer para sus hijos. Durante los años que pasó actuando en Nueva York, ganó $50,000, aproximadamente equivalente a $800,000 en dinero actual.

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