Diente de león: para qué sirve y cómo tomarlo

Salud 27166 Visitas

¿Qué es el diente de león?
El diente de león (Taraxacum officinale Weber) es una planta cuyo uso medicinal está documentado desde principios del siglo XI, a través de los escritos de médicos persas de tan merecida fama como Ibn Sina, más conocido como Avicena, y su predecesor Al-Razi o Razí, a quien debe su nombre el actual “Instituto de Investigación Médica Razi”, situado cerca de Teherán (Irán).

La planta
El diente de león es una planta herbácea, perteneciente a la familia de las compuestas, que no suele crecer más allá de los 35 cm de alto. Presenta un rizoma cónico, corto y bastante ramificado, de sabor agridulce. Sus hojas (de sabor amargo cuando son crecidas) son profundamente dentadas y forman una roseta en la base desde donde crecen los tallos floríferos que son huecos y erguidos y acaban en un capítulo floral de color amarillo.

Estas flores comestibles fructifican en forma de aquenio formando una esfera de vilanos (conjunto de pelos plumosos) blancos y sedosos que vuelan con el aire ayudando así a que se disemine su semilla; en algunas regiones los niños del campo acostumbran a soplar sobre los aquenios para hacer volar los vilanos a los que llaman angelitos.

De esta planta se utiliza principalmente la raíz, pero también las hojas e incluso la planta entera sin las inflorescencias. Aunque es originaria de Europa y Asia, en la actualidad se puede encontrar por todo el mundo. Crece tanto en praderas como en terrenos baldíos, cunetas de las carreteras y hasta en las macetas, siendo considerada a menudo como una mala hierba.

Curiosidades sobre su nombre
El nombre de diente de león con el que popularmente se conoce en casi todos los idiomas se debe a la forma de sus hojas recortadas, de forma parecida a dientes agudos y curvos. Sin embargo, otros nombres con los que también se conoce hacen referencia a sus propiedades. Así, el castellano taraxacón o el italiano tarassaco vienen de su nombre en latín Taraxacum que quiere decir “remover” y hace alusión a sus propiedades suavemente laxantes.

En francés se conoce como pis-en-lit, en alusión a sus propiedades diuréticas, ya que las hojas tiernas del diente de león son comestibles y muy agradables en ensalada. En épocas de escasez constituían una parte importante de la alimentación del inicio de la primavera y se dice que los niños que comían mucho diente de león orinaban en la cama por su efecto diurético.

Para qué sirve el diente de león
Como se ha mencionado, Avicena ya deja constancia en sus escritos del uso del diente de león para estimular la producción de bilis y de orina. En el siglo XVI se consolida su utilización y se describen sus propiedades diuréticas resultantes de aumentar la producción de orina, y su doble acción sobre el hígado: por un lado estimula la producción de bilis (efecto colerético) y, por el otro, su vaciado desde la vesícula biliar hacia el duodeno, facilitando la digestión de las grasas. Este doble efecto a nivel hepático y renal y su acción suavemente laxante hacen que el diente de león se considere una buena planta depurativos y digestiva.

Ya en el siglo XX, en la década de los cuarenta, el Dr. Henri Leclerc (1870-1954) señaló la mejoría que se obtenía utilizando infusiones de diente de león en ciertos problemas de la piel como eccemas, erupciones y picores, en aquellos pacientes en que los problemas dermatológicos coincidían con problemas de función insuficiente del hígado, debido a la relación que existe entre el buen funcionamiento hepático y la salud de la piel.

El diente de león se indica en la monografía de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) como medicamento de uso tradicional (MTP) para trastornos digestivos leves (tales como sensación de plenitud abdominal, flatulencia y digestión lenta) y para aumentar la cantidad de orina y limpiar las vías urinarias y los riñones. Por su sabor amargo tiene también un efecto aperitivo y puede utilizarse para abrir el apetito.

Indicaciones y usos terapéuticos
La medicina tradicional ha utilizado el diente de león como tratamiento para diversas condiciones físicas, afecciones y enfermedades. No obstante, no todas ellas han podido ser respaldadas por la evidencia científica. Actualmente, los estudios en laboratorios intentan determinar cómo utilizar sus diferentes propiedades para tratar varias patologías de una forma más natural. Entre las principales propiedades del diente de león encontramos:

  • Nutritiva: las hojas de diente de león se pueden comer crudas o cocidas, presentan un rico contenido nutritivo en vitamina A, C, E y K también despunta en vitaminas del grupo B y minerales como hierro, calcio, magnesio, potasio y silicio. Finalmente es rica en inulina, un tipo de fibra que refuerza la microbiota intestinal.
  • Digestiva: es un tónico amargo que favorece la estimulación de jugos gástricos implicados en la digestión. Por su contenido en inulina ayuda a mejorar estados de estreñimiento y en síndrome de colon irritable por su contenido en fibra y efecto prebiótico.
  • Colerética y protectora hepática:ejerce acción sobre el hígado y la vesícula biliar favoreciendo la formación y secreción de bilis, lo que facilita la digestión de las grasas y previene la formación de cálculos biliares. Asimismo también tiene la capacidad de regenerar el hígado y protegerlo de sustancias tóxicas.
  • Diurética: favorece la producción de orina y ayuda a eliminar el exceso de agua de nuestro organismo, por lo que se recomienda como tratamiento de cálculo de riñón y depurativo en general en curas estacionales.

Compartir

Comentarios