¿Cuáles son las razones por las que algunos buscan amantes?

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Hombres y mujeres pueden ser infieles, pero todo indica que ellos tienen una mayor propensión a caer en la búsqueda de amantes.

Hombres y mujeres pueden ser infieles, pero todo indica que ellos tienen una mayor propensión a caer en la búsqueda de amantes. En el siguiente reportaje, abordamos este delicado tema desde el punto de vista del psicoanálisis.

Según una corriente del psicoanálisis, el hombre no puede conciliar el amor y el deseo con una misma persona, es decir, amar y desear a una sola mujer. Por eso recurre a la búsqueda de una relación que le restituya la virilidad perdida, una amante.

Condiciones para el amor

El psicoanalista Edgar Guzmán dice a ECOS que el amor es un fenómeno complejo que demanda ciertas condiciones. Para amar, la persona tiene que reconocer que algo le falta y, además, tiene la ilusión de encontrar en quien llamó su atención esa respuesta que le permitirá conseguir aquello que le falta.

“Para amar es necesario reconocer la propia falta en uno mismo, con la posibilidad de encontrar en el otro un complemento”, resume el profesional.

Guzmán sostiene que el amor es un ideal que se resuelve de muchas maneras; sin embargo, cuando la relación de pareja comienza a fallar es cuando se visualiza la idea de tener otro tipo de unión, fuera de su compromiso formal.

Explica que las modalidades de amor, tanto en el hombre como en la mujer, tienen sus propias connotaciones. El primero no puede terminar de conciliar dos vertientes, que son el amor y el deseo. “Es decir, se puede amar a una mujer pero no se puede amar y desear a la misma mujer”, enfatiza él, siguiendo la corriente mencionada a un principio.

Según Guzmán, cuando el hombre está con una sola mujer, ella empieza a ocupar un ideal que de pronto puede tener ciertas cualidades de lo materno, entonces piensa que ya no puede hacer determinadas cosas con ella y que esa relación no puede continuar, al menos, como antes. Es el punto de quiebre para que el hombre se fije en otra mujer.

Obviamente, aquí es necesario hacer una aclaración: no todos los hombres son iguales, como reza la manida frase y que mete en la misma bolsa a todo varón. Es decir, se debe comprender que no todos los hombres terminan fijando sus ojos en mujeres para entablar relaciones fuera de la pareja estable.

“El amor pone al hombre en una posición de incompletitud y dependencia y es ahí donde puede desear a otras mujeres (no solo en el plano sexual) para reencontrar la posición viril que fue perdiendo”, afirma Guzmán.

Guzmán recuerda que Sigmund Freud se refería a la degradación de la vida amorosa en el hombre porque no puede conciliar amor y deseo juntos; amar y desear a la misma mujer. Por eso en tales casos (no en todos, obviamente), se busca una amante.

No ocurre, por lo tanto, siempre. Como el amor se va inventando poco o poco, algunas parejas buscan soluciones que permiten conciliar esa situación.

¿Y las mujeres?

Guzmán aclara que no es tan habitual la infidelidad en las mujeres, o sea que ellas pueden encontrar con más facilidad en el mismo hombre al amante que las hace gozar y desear, pero también al hombre que les brinda amor y cariño.

“Para ellas es más fácil conciliar ese asunto, es decir, la mujer puede encontrar en la misma figura el amor y el deseo”, refuerza el psicoanalista consultado por ECOS.

Otro aspecto a entender, según Guzmán, es que el hombre y la mujer no se complementan. Eso se puede evidenciar cuando, después de un tiempo de estar juntos, los ideales de al menos uno de los dos caen y nota que posiblemente ese lugar no es en el que quiere estar y opta por buscar otras alternativas. Por eso cada vez hay más divorcios, agrega.

Una “comodidad”

Según el psicoanalista Guzmán, el hombre, sobre todo, suele estar muy “cómodo” teniendo una amante, paues en un lado está el amor con una condición de vida y en el otro el deseo, donde hay otro tipo de satisfacción que no necesariamente implica el amor.

Por eso, cuando un hombre decide romper la relación con su familia establecida para optar por la amante, ella llega a tener otro tipo de lugar.

“En la vertiente del amor se puede pronosticar que en algún momento ese sentimiento va a fallar y se necesitará buscar otra opción”, explica.

Indica que la amante (o el amante, en el caso inverso) no exige lo que el amor reclama en la relación formal, por lo tanto ese vínculo termina siendo más atractivo porque de ese lado no existen responsabilidades, lo que está en juego es la satisfacción que se obtiene con esa relación, en comparación con la que se sostiene formalmente.

Lo que viven las parejas de hoy es la constatación de que cada vez es más frecuente que se guíen por el impulso y formalicen algo rápidamente. Pero suele pasar que al poco tiempo ven cómo los ideales que tenían sobre el otro caen y consideran que se equivocaron.

Guzmán dice que no se puede prevenir esas situaciones porque el amor es un terreno en el que hay que “inventar” cada día, y tampoco existe una garantía de que una relación funcione. “Puede ser, como no puede ser…”, concluye el experto, como sentenciando ese principio general de que “cada pareja es un mundo” •

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